Es posible que hayas oído hablar de la neurogénesis, del proceso de creación de nuevas neuronas en el cerebro. A diferencia de otros órganos, que reponen nuevas células para sustituir a las viejas, se había considerado que las neuronas, las células del cerebro, no se regeneraban. En otras palabras, el cerebro con el que nacíamos se desarrollaba, las neuronas maduraban y se conectaban entre sí, pero eran las que eran. Podíamos perderlas a lo largo de la vida pero no recuperarlas.  Sin embargo, a partir de los años 90 sabemos que esa visión del cerebro no era correcta.

El cerebro adulto también se regenera creando nuevas neuronas cada día, lo que se conoce por el nombre de neurogénesis adulta.

Aunque sigue siendo un proceso con muchas interrogantes, parece que esta neurogénesis en la edad adulta se produce sólo en dos áreas del cerebro: el hipotálamo y la zona subventricular, aunque desconocemos el por qué. Pero lo que sí sabemos, es que el hipotálamo es una zona del cerebro con funciones muy importantes. El hipotálamo es la parte del cerebro de la que depende la formación de recuerdos, la memoria, y se relaciona además con la gestión de las emociones. Sabemos también que es imprescindible la neurogénesis en el hipotálamo para preservar un buen estado anímico, caso contrario se altera y puede llegar a aparecer la depresión.  Y como si de un círculo vicioso se tratase, a su vez, la propia depresión altera e impide la neurogénesis.

¿Cuál es el papel del sueño en todo esto?.  Pues lo que vamos conociendo acerca del proceso de neurogénesis es que el sueño juega un papel fundamental.

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Tanto la privación como la alteración de los ritmos del sueño, afectan a todo el proceso que va desde la creación, hasta la maduración e incorporación de esas neuronas a trabajar en nuestro cerebro. Existe experimentación animal al respecto, que ha demostrado que inclusive una privación de sueño puntual puede alterarlo. Dado que como hemos dicho las nuevas neuronas en la edad adulta le son imprescindibles al hipocampo para funcionar correctamente, esto significa que la privación de sueño,  al afectar a la neurogénesis, acaba produciendo alteraciones en el funcionamiento cerebral. Estas alteraciones se manifiestan en pérdidas de memoria, dificultades para aprender, y una tendencia a un estado de ánimo bajo que puede llevarnos a padecer una depresión.

¿Cómo contribuir a mantener esta neurogénesis adulta tan necesaria?. Pues con algo tan simple y a menudo tan complicado como es dormir bien.

Y con dormir bien me refiero a mantener un sueño saludable, entendiendo éste como un sueño suficiente, sin interrupciones y profundo. En definitiva, mantener lo que todos entendemos como un descanso de calidad todos los días. Y es que como hemos dicho, la neurogénesis no es algo puntual, sino que es algo que ha de realizar nuestro cerebro todos y cada uno de nuestros días para poder funcionar a pleno rendimiento.

Así que ya sabes, mantener tu neurogénesis, es un motivo más para cuidar tu sueño, y si necesitas ayuda en ello, no dudes en contactar

Foto: Neurogénesis  – By Anna Engler [CC BY-SA 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0)], from Wikimedia Commons

Silencio, estoy fabricando neuronas.
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