Running, spinning … hemos sucumbido a la moda del inglés. Parece que así las cosas «suenan» mejor y atraen nuestra atención.

La durmiente. Tamara de Lempicka, 1932

¿Practicar sleeping?. Sí, hablo de dormir, esa actividad a la que dedicamos nada menos que un tercio de nuestra vida, de la que seguramente poco conocemos sobre sus efectos sobre nuestra salud. Tendemos a asociar un mal dormir sólo a sus consecuencias más inmediatas en nuestro rendimiento (falla la atención, los reflejos son más lentos, etc..), nuestras sensaciones físicas (estamos cansados, nos falta energía…) y su impacto sobre nuestras emociones (malhumorados, más irascibles, bajos de ánimo, etc..). Pero todo esto no es más que la cáscara. Tras un mal dormir, se esconden alteraciones importantes en nuestro organismo, que al final pueden desembocar en graves problemas de salud, cuando dormir mal se cronifica en el tiempo. Y es que mientras nos abandonamos en brazos de Morfeo, nuestro cuerpo no descansa, sino que trabaja infatigablemente en la puesta a punto de muchos procesos, que son los que al despertar nos permitirán funcionar a pleno rendimiento y mantenernos sanos.

¿Practicar sleeping?. Sí, hablo de dormir, esa actividad a la que dedicamos nada menos que un tercio de nuestra vida, de la que seguramente poco conocemos sobre sus efectos sobre nuestra salud.

Sleeping

Los que trabajamos en esto del sleeping , hablamos de puesta a punto, haciendo el símil del coche en el taller, que transmite acertadamente la idea de lo lo que para el cuerpo representa dormir. Decía que aparte de esos signos visibles, que todos conocemos, hay toda una serie de procesos que se alteran por dormir mal, y que atentan contra nuestra salud entre los que destacaría:

  • Limpieza ineficaz de los deshechos metabólicos a nivel cerebral, dejando basura acumulada en nuestro cerebro, que en cierto modo está ligada a un riesgo de deterioro cognitivo, como sucede con la enfermedad de Alzheimer.
  • Se altera el metabolismo de la glucosa, lo cual mantenido en el tiempo aumenta el riesgo de que desemboque en una diabetes tipo 2.
  • Se reducen los niveles de leptina, la hormona que suprime el apetito, aumentando los de la grelina que lo estimula. Esto conlleva una tendencia a comer más, con los posibles problemas de obesidad derivados. Una dieta sin dormir es bastante ineficaz y al contrario.
  • Dormir poco y/o mal aumenta los niveles de la hormona del estrés, el cortisol.
  • Aumenta la presión arterial y la frecuencia cardiaca, que habitualmente disminuyen durante el sueño, incrementando el riesgo de problemas cardiovasculares.
  • Se altera la producción de la hormona del crecimiento, responsable de la recuperación de la masa muscular, algo que conocen bien los deportistas.

Resumiendo: diabetes, obesidad, deterioro cognitivo, problemas cardiovasculares, tan sólo por poner algunos ejemplos, son problemas de salud ligados al sueño. Algo tan simple como dormir bien puede ayudar a prevenir problemas, y al contrario, dormir mal contribuye a la aparición de los mismos, y en algunos casos puede empeorarlos.

Por todo ello, te animo a que practiques sleeping, porque dormir bien no es descansar, es trabajar para mejorar y/o mantener tu salud

Si tu sueño no es todo lo bueno que debiera ¡no te resignes!. Dormir mejor, aumentar la calidad de tu sueño, siempre es posible, y a veces es más fácil de lo que piensas.

Si necesitas una ayuda para ello, no dudes en contactarnos .

¿Y tú, practicas «sleeping»?

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