Si te digo que aumenta la creatividad, tu buen humor, te hace sentirte bien, con más energía, con más capacidad de resolver problemas, de tomar decisiones adecuadas, más optimista, más productivo, y que todo eso te lo da un producto gratuito imagino que pensarás que hay gato encerrado en mis palabras, y es inevitable que pienses “¿Qué moto me está vendiendo?”.

Pues si, tienes razón, la moto que te vendo hace este sonido:

ZZZZZZZZZ

¿Ya sabes cuál es, no?. La moto se llama dormir.

Tras cada una de esas afirmaciones sobre los beneficios del sueño que te hacía no hay una idea rocambolesca que se me ha ocurrido, hay ciencia e investigación plasmada en muchos estudios.

El sueño sigue siendo un misterio por su magnitud, ya que ocupa la tercera parte de nuestra existencia, así como por la cantidad de funciones que tiene asociadas y que vamos descubriendo. Una tercera parte de nuestra vida, ¿te das cuenta de lo que significa?. Ocupa un lugar prioritario en nuestra existencia, y la naturaleza que es muy sabia esconde un por qué a esta necesidad.

Al nacer nuestra actividad principal es dormir. Y dormir tanto es lo que nos hace crecer y que se desarrolle nuestro organismo. La cantidad de horas que necesitamos van disminuyendo a medida que crecemos. Aún así en la edad adulta necesitamos seguir durmiendo. Tenemos la falsa creencia de que el proceso de envejecimiento es equivalente a ir durmiendo mal y menos. Esto no exactamente así, a medida que envejecemos nuestro sueño cambia y es diferente al que gozábamos en la juventud. Los adultos mayores acaban teniendo un sueño más fragmentado y ligero, pero siguen necesitando dormir bien. A menudo la distribución de las horas de sueño es diferente, menos horas por la noche, que se compensan con más siestas diurnas. Algo en lo que no nos paramos a pensar, es que a mayores llegamos con malos hábitos de sueño que perpetuamos, y posiblemente nos afectan más en esas edades. En definitiva, desde los niños a los ancianos todos necesitamos dormir y hacerlo bien, es decir en cantidad y con calidad, para obtener un sueño reparador que nos permita rendir en plenitud de facultades durante el día.

Tenemos claro que no podemos vivir sin dormir, aunque podemos recortar nuestro sueño y seguir viviendo, acumulando una deuda de sueño. De hecho vivimos en una sociedad privada de sueño, pero eso implica acortar nuestra existencia y además con una calidad de vida manifiestamente menor. Y no es sólo por la merma de capacidades cognitivas, pues somos conscientes de nuestro menor rendimiento, capacidad de atención, concentración, memoria, etc.., sino también por el deterioro físico que nos produce a todos los niveles. Y es que la falta de sueño o su baja calidad, nos hace más vulnerables a enfermedades, ya que se debilita el sistema inmunológico, aumenta la probabilidad de sufrir enfermedades metabólicas como la diabetes, obesidad, y nuestro sistema coronario también sufre, incrementándose los infartos y los accidentes cerebrovasculares. Por no hablar de nuestro aspecto físico: piel poco luminosa, envejecida, ojeras, bolsas.. En resumen, por dentro y por fuera, dormir poco y dormir mal nos afecta a todos los niveles.

Y volviendo al principio, ¿eres consciente de que todo eso puede revertirse con algo que no cuesta dinero, porque dormir es GRATIS?. El inicio de Año es un buen momento para proponerse cambios y retos. Quizás mejorar tu sueño sea uno de los mejores propósitos que puedas plantearte, yo te animo a que lo pruebes.

Si crees que necesitas una ayuda en ello, no dudes en consultarnos.

¿GRATIS? … ¡Sí, aquí hay no hay gato encerrado!

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