Hace poco encontré este dibujo que me regaló mi hijo, que me ha hecho pensar en algo con lo que me encuentro habitualmente: la importancia de los pequeños cambios personales y ambientales para conseguir grandes cambios en la calidad del sueño.

Ante un problema de sueño o una baja calidad de descanso, una de las principales estrategias para afrontarlo es revisar la denominada “Higiene del Sueño”

¿Qué es la Higiene del Sueño?. Con este nombre nos referimos a toda una serie de recomendaciones acerca de las condiciones ambientales en las que dormimos, desde la luz, pasando por el colchón, la temperatura o almohada por ejemplo, hasta aspectos  relacionados con nuestra conducta, como son  la práctica deportiva, la alimentación, etc… que contribuyen a generar y mantener un buena calidad de sueño.

Muchas de esas recomendaciones son a veces tan simples, que tengo la impresión de que cuando las comento o escribo sobre ellas, pasan desapercibidas, no gozan de la suficiente consideración  y en consecuencia no suelen llevarse a cabo. Y algo que es habitual, se conocen pero no se ponen en práctica, es decir muy similar a lo que ocurre con otros hábitos en nuestra vida.

Creo que nos cuesta aceptar que, en ocasiones, nuestro gran problema de sueño puede solucionarse con pequeños remedios.  Es decir, que el pequeño David venza al gigante Goliath es casi un milagro, una proeza, cuando objetivamente una simple honda es el arma adecuada para vencer a un gigante, si se le ataca en el punto adecuado. Pues igual sucede con el sueño.

Cuando hablo sobre este tema, siempre me viene a la cabeza una anécdota con una alumna, una mujer mayor en un curso sobre envejecimiento activo que impartí. Mientras daba unas pinceladas generales sobre el tema del sueño, comentó que tenía un problema al respecto, molesto,  que se agudizaba en primavera. Y es que se despertaba temprano, al amanecer  y alguna vez en la noche, cuando notaba luz sobre los ojos. Al preguntarle sobre el tema, me indicó que no bajaba la persiana, no dormía en oscuridad, le llegaba la luz de unas farolas que tenía debajo, y veía el amanecer a través de su ventana. Le propuse un pequeño cambio: bajar las persianas a tope para evitar la entrada de luz, la de las farolas y la del sol. Dormir en completa oscuridad es una de las recomendaciones ambientales que exponemos en la higiene del sueño, facilita su conciliación y mantenimiento. A la semana siguiente, llegó eufórica por el cambio experimentado en su sueño tras el simple gesto de bajar unas ventanas. Ningún otro cambio en su vida, salvo bajar una persiana que impedía que la luz interrumpiera su sueño.

Para mí fue un ejemplo “de libro” y por eso lo tengo en el anecdotario que suelo contar. Es cierto que habitualmente las cosas son más complejas. Pero el hecho de Instaurar buenos hábitos de sueño implica realizar varios cambios en nuestras rutinas, a veces mínimos, insisto en ello,  para obtener una mejora notable en la calidad/cantidad del descanso. Aquí se impone eso de que los granos de arena forman montañas. Cobran importancia los pequeños gestos, que a todos nos cuestan, eso es innegable, porque implica un cambio en nuestros modos de hacer, resolver y comportarnos, no por el hecho en sí. En el tratamiento de las alteraciones del sueño, existe un consenso generalizado en considerar la importancia de la “Higiene del Sueño” en la prevención y el tratamiento de los problemas por diferentes que sean unos de otros, inclusive en los tratamientos farmacológicos estas indicaciones han de tenerse en cuenta para gozar de un sueño saludable.   Por simples que parezcan, tienen un por qué y su práctica resulta efectiva en una mejora de la calidad del sueño . En mi ejemplo, que quiero subrayar fue una simple información educativa, la luz constante durante el descanso posiblemente interfería con un descanso profundo, menor secreción de melatonina y una mayor facilidad para agudizar los normales despertares, impidiendo la conciliación posterior del sueño, así como un despertar muy temprano. Hoy quería reivindicar, a propósito del dibujo, la importancia de esas recomendaciones, y cómo cambios en el ambiente y comportamiento pueden llevarnos a grandes resultados.

Son muchas y variadas las pautas de higiene del sueño, pero las que más habitualmente manejamos se condensan en diez generales como señala la infografía de la SES

No subestimemos el poder de las pequeñas cosas, porque los pequeños detalles tienen un gran peso.

Infografía sobre Higiene del Sueño de la SES.

 

¿Cuáles son tus hábitos de sueño?. ¿Sabes si pueden estar interfiriendo con tu sueño?. ¿Necesitas ayuda para descubrirlos, cambiarlos y dormir mejor?. Si es el caso, ponte en contacto

En la vida las pequeñas cosas son importantes, el sueño no es una excepción
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