Videoplasty.com / CC BY-SA (https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0)

De todas las actividades humanas, el sueño es la actividad única a la que más tiempo dedicamos en toda nuestra vida. Pasamos cerca de un 30% de la misma durmiendo, lo que da una idea de la importancia que tiene para nuestra vida dormir y además hacerlo bien.

A lo largo de los años las necesidades de sueño van cambiando en cuanto a cantidad con respecto a la niñez, pero su calidad además se ve afectada por nuestras propias circunstancias vitales: estrés, enfermedades, malos hábitos, cambios fisiológicos, etc. El sueño se considera un importante indicador de salud junto con la alimentación y el ejercicio. Un sueño de calidad y cantidad forma parte de un estilo de vida saludable que nos lleva a la prevención de enfermedades. De hecho, algunas enfermedades cardiovasculares y metabólicas fundamentalmente, así como las habilidades cognitivas (atención, memoria, capacidad de aprendizaje, etc.) e incluso nuestro estado anímico, y el modo como interaccionamos socialmente, están mediadas por el sueño, potenciadas o disminuidas según su calidad.

Es por ello que el sueño excede lo que es el ámbito personal, y sus consecuencias claramente se manifiestan en el ámbito laboral a todos los niveles. Un descanso de calidad incide en nuestra productividad, rendimiento, capacidad de resolución de problemas, creatividad y por supuesto en las relaciones con gente de nuestro entorno, facilitando o entorpeciendo las relaciones humanas, nuestro estado de ánimo, el trabajo en grupo, el liderazgo, etc. Por no hablar de las repercusiones que tiene directa o indirectamente sobre la salud de los trabajadores que antes mencionaba.

El impacto económico de la privación de sueño (bien por sufrir un trastorno o por un estilo de vida poco saludable) es un factor que hay que destacar, y que se traduce en pérdidas económicas importantes para las empresas.

Cualquiera sabe por experiencia propia la bajada de rendimiento que se produce tras una noche poco reparadora, sea por falta de sueño o de baja calidad. Cuando lejos de ser excepcional, se transforma en regla, y se multiplica por el conjunto de trabajadores, basta imaginar la repercusión que tiene en la marcha de la empresa. El estudio de Rand Europe (1) en 2016 pone cifras a la situación de privación de sueño, que debería hacer reflexionar a las empresas.

La falta de sueño de los trabajadores se traduce en absentismo y un bajo rendimiento que en el caso cercano de Alemania representan el 1,58% del PIB mientras que en USA supone un 2,28%, lo que se traduce en pérdidas de 60 y 411 billones de dólares respectivamente.

Conscientes de estos datos las empresas van subiendo al carro de “dormir mejor” como estrategia no sólo saludable para los empleados, sino para la propia empresa, en lo que a productividad y resultados se refiere. Y es que, tal y como desvela el macro estudio de Rand Europa, mejorando ligeramente el sueño de los trabajadores el impacto económico positivo es notable.

A pesar de que hay trastornos de sueño que requieren de un abordaje farmacológico, sabemos que muchos problemas de sueño y el mantenimiento de un sueño saludable dependen de la educación en higiene de sueño, elemento prioritario en la prevención y en el abordaje multidisciplinar de los problemas de sueño.

Ante estos datos y la realidad de una sociedad de 24 horas que empuja, equivocadamente, a robar al sueño lo que no se puede comprar: el tiempo para vivir (2), se hace más necesaria que nunca la sensibilización y formación en sueño y gestión del descanso en las empresas. Sensibilizar sobre la importancia de un buen sueño, proporcionar información de calidad basada en la evidencia, tumbar mitos en torno a lo que es un sueño saludable y cómo lograrlo, y en definitiva la enseñanza de higiene del sueño que mejore los hábitos existentes para lograr dormir mejor debiera ser un objetivo a conseguir en las empresas.

Y es que frente a propuestas de formación en las empresas más o menos bizarras, hay que dejar claro que dormir mejor no es una moda, hablamos de salud y de prevención, con una fuerte evidencia detrás.

Fuentes:

(1)Hafner, Marco, Martin Stepanek, Jirka Taylor, Wendy M. Troxel, and Christian Van Stolk, Why sleep matters — the economic costs of insufficient sleep: A cross-country comparative analysis. Santa Monica, CA: RAND Corporation, 2016.

(2) https://www.diariomedico.com/salud/el-58-los-espanoles-dice-que-no-duerme-lo-suficiente.html

Artículo de colaboración publicado e e-saludable


Dormir bien: una estrategia simple para trabajar mejor y promover la salud en la empresa.
Social media & sharing icons powered by UltimatelySocial